La Nación | Aquellas grandes canciones del rock nacional reversionadas por Alfredo Piro

El tanguero más rockero de su generación lanza un disco con versiones de temas de Don Cornelio, Almendra, Fricción, Suéter y los Redonditos de Ricota, entre otros.

“Con el Chino Laborde de la Fernández Fierro siempre decíamos que en los ochenta, una década en la que el género estaba en la debacle, los tangos los escribieron grupos como Fricción, Fito Páez y Don Cornelio”, explicaba Alfredo Piro, criado en una casa de tangueros como Susana Rinaldi y Osvaldo Piro. En ese intercambio entre el tango y el rock, Piro se ubicó como un rebelde dentro del género. Su vínculo con el rock, sobre todo de los ochenta, estuvo presente a lo largo de su trayectoria y se hizo visible en el disco El tiempo de los necios (2014) producido artísticamente por Richard Coleman (Fricción, Los 7 Deflines, Soda Stereo). De alguna manera e músico rescata aquella estética oscura de bandas como Pequeña Orquesta Reincidentes que, también, se atrevieron a versionar himnos como “Raros peinados nuevos” de Charly García.

Con el flamante Canciones usadas, Alfredo Piro hace una revisión de su formación rockera y edita un álbum donde reversiona con potencia y originalidad acústica obras del dark criollo como “Una señal en el agua” de Don Cornelio y la Zona; “Pronta entrega” de Virus; “Estallando desde el océano” de Sumo o “Ropa sucia”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que trazan su visión sobre la época en la que salía escuchar bandas en su juventud. En el disco, Piro también rescata perlas del primer rock nacional cuando incursiona en nuevas versiones de “Ana no duerme” de Almendra y el himno “Porque hoy nací” de Manal. El lanzamiento de su nuevo disco coincide con el estreno del video de “Habitantes”, una exquisita versión del tema de Daniel Melero (Los Encargados), otro de sus héroes de los ochenta junto a Richard Coleman y Gustavo Cerati, a quien esta dedicado su nuevo disco.

Si bien Fabiana Cantilo había lanzado Inconsciente colectivo , un disco de versiones que tuvo una gran llegada en el público local, este trabajo se diferencia por la voz cavernosa de Piro, que le sigue dando un tinte oscuro, como un Nick Cave criollo, a esas canciones más ásperas que formaron los años posteriores a la primavera alfonsinista. Este es un disco que habla de la identidad de un artista de la nueva escena de tango que no tiene contradicciones cuando tiene que reversionar la banda de sonido de su adolescencia. “Hay una afinidad estética que termina uniendo mundos que parecen antagónicos. Estoy seguro de que si Nick Cave conociera a Zitarrosa, alucinaría. Para nosotros no hay rivalidad entre tango y rock, quizá porque venimos de una generación que asomó al tango en la segunda mitad de los noventa y que se crió escuchando mucho rock y los tangos lunfardos y prostibularios de Edmundo Rivero. Entonces no tenemos esa antinomia”, afirma.

Por Gabriel Plaza. La Nación Espectáculos.
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