Página 12 Radar | Inevitables

Ser vivo

El marplatense Alfredo Piro hace tiempo que venía saltando los decorados de los géneros y estilos, uniendo el pop, el rock y el tango en su repertorio, como hizo con su traducción de “Close to me”, de The Cure, abriendo su disco Una vuelta más (2011). O la producción de Richard Coleman para su sucesor, El tiempo de los nervios (2014). Si bien con Canciones usadas (2016), dedicado exclusivamente a covers del rock argentino, Piro dio decidido un paso al frente, es en Ser vivo, el octavo disco de su carrera y el primero grabado en vivo, que ese movimiento termina de amalgamarse. Lo que podía sonar forzado en el estudio, sobre el escenario –y en el disco que lo testimonia– por fin suena natural, y entonces sí, Discépolo está en su lugar después de Virus. Además de sumar covers, como “Cuando pase el temblor” (Soda Stereo) o “Héroes anónimos” (Metrópoli), el álbum abre con un estreno propio, “Extraños amantes”, que define mejor que ningún otro la particular relación de Piro con su heterogéneo repertorio.

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La Nación | Acho Estol y Alfredo Piro: tango, paredón y después

A pesar de que publicaron dos discos más cercanos al folclore y al rock, el tango siempre está presente en las historias de los músicos Acho Estol y Alfredo Piro.

Acho Estol y Alfredo Piro

Foto Victoria Gesualdi.

Hace una década y media una charla con el cantante Alfredo Piro y el compositor y guitarrista Acho Estol rondaría por sus discos tangueros (los solistas de Piro y los que Estol publicaba con La Chicana, proyecto que lleva adelante con la cantante Dolores Solá) y por la escena tanguera de ese momento. Hoy la conversación gira entorno a sus nuevos discos que, a primera escucha no son tangueros. Alfredo presentará este viernes, a las 21, en el CAFF, Sánchez de Bustamante 772, #SERVIVO, un álbum con temas propios y clásicos del rock nacional versionados a su manera (muy rockera, por cierto). Acho publicó un nuevo disco en solitario, aunque plagado de cantantes invitados que interpretan a esa especie de Frankenstein (Folklenstein se llama el CD) folclórico, o ese cadáver exquisito que bebe el vino nuevo a veces lisérgico, otras canábico, pero siempre con un sello autoral que ha logrado tallar con gubias y formones en más de dos décadas de intenso trabajo.

En ambos discos hay tango aunque no lo parezca, quizás porque, además de ser producciones de Música Popular Argentina en el sentido amplio de la definición, Acho y Alfredo son tangueros sin que medie en su trabajo la palabra tango. Trascendieron al rótulo, algo nada fácil en una escena que sigue debatiendo qué es tango y que no, y que tanto se puede hablar de lo que pasa hoy desde este género. O son, quizá, el futuro del tango, que está en otro lugar.

Acho Estol: -Creo que hay un círculo que se cierra. Y si bien hay diferencia de edad entre nosotros [ocho años], los dos provenimos de una cultura pos ruptura, posmoderna. Los dos venimos de una educación que no es purista; es mestiza. Por un lado nos ayudó para ser eclécticos y para hacer nuestras carreras. Por otro, en el momento que nacimos como artistas no existía esa visión ecléctica pos Beatle. Mi educación musical vienen de ahí. A mí me gustaba que los discos de los Beatles fueran algo que cobijara a la música clásica y al mismo tiempo tuvieran vodevil, blues y rocanrol. Esa combinación de cosas era lo que me atraía. Era eclecticismo sin fusión ni bastardeo de géneros musicales. Lo que hay que evitar son los injertos. Y mi visión del tango fue la de un tipo que empezó tocando folclore y que escuchó a los Beatles. El tango llegó como un accidente porque mi generación me enseñó que no tenía que tocar tango. Es un componente más. Y en todo este tiempo, con La Chicana, hemos respetado el mestizaje del tango, que es una música que nació mestiza. Creo que estamos habilitados para hacer discos con cosas que vienen de fuentes distintas. Creo que a Alfredo le pasa algo parecido.

Alfredo Piro: -Asistimos desde hace algunos años a un contexto en el que se puede hablar de música popular argentina, sin banderas ni tribunas. Ya no existe la dicotomía tango versus rock o hasta donde la palabra fusión a los músicos nos genera cierta tirria. Pude escribir mi primera canción cuando logré no cuestionarme el condicionamiento de un género. Al momento de ir a registrar a Sadaic lo que escribí eran canciones. Música popular argentina (MPA). Hay una tríada incuestionable: Yupanqui, Troilo, Spinetta. Nadie cuestiona ni medio milímetro donde empieza a ser música argentina.

Estol: -Me quedé pensando en lo que decías de la MPA. Y pienso en lo que ha servido para el Brasil una batea de disquería llamada MPB tan amplia que va del rock a lo folclórico. Y pasa en los fogones o la guitarreadas. Pueden tocar una de los Rolling Stone, samba tradicional, bossa nova, canciones nordestinas de [Luiz] Gonzaga, o lo milonguero y chamamecero de Porto Alegre. Pasó con el nuevo flamenco cuando dijeron: nosotros no podemos ser puristas porque ya estamos contaminados. Aunque algunos crean que podemos querer eso, a mi no me interesa pertenecer al chamamé cuando hago un chamamé o estar en el podio del tango y ser el presidente de la Academia del Tango. Mi intención con este disco es colar al tango dentro del folclore. Tendría que haberlo llamado Suite Argenta. Para nosotros, inevitablemente todo es parte de un universo musical muy amplio, rico, e incluye cosas muy foráneas que hemos sabido, de a ratos, filtrar o recuperar. Cada tanto, volvemos a esa adolescencia rebelde que nos hizo anglófilos.

Piro: -El tango trasciende los parámetros de cualquier género musical. Es cultura nuestra. Es como se vive. Encuentro tango en rincones insospechados. Y me reconozco escribiendo canciones con un filo tanguero sin el propósito per se. Una se llama “Esposo de arena”. Es un perdedor que no tiene los huevos para separarse y en un momento dice: “Si jugaba todo a perder empeñaba el verso para ganar”. Y eso es muy tanguero, aunque estilísticamente no está encorsetado en el género.

Estol: -Hasta cuando tocamos una cumbia con La Chicana nos suena tanguera. [Evaristo] Carriego nunca llegó a hacer letras de tango, pero hay una cuestión cultural.

-Alfredo, la interpretación que “Ropa Sucia” de los Redonditos de Ricota, que hacés con Pablo Marchetti para el disco es muy tanguera.

Alfredo: -El subtexto sería: hay mucho más tango en vos de lo que suponés [se ríe]. Al último que arrimaría al tango sería a Gustavo Cerati. Pero fijate aquella letra que dice “por descuido fui víctima de todo alguna vez”. Una construcción bellísima. Eso tiene una cuestión idiosincrática de ser nosotros.

Estol: -El principio del rock renegaba del tango. Sin embargo, había mucho tango en Manal, Los Gatos, Pedro y Pablo o Moris. Evidentemente no se animaron a hacer tango, pero lo hicieron. Una vez Claudio Gabis me dijo que le daba bronca que les dijeran que parecían tangueros porque ellos eran bluseros. Hoy pasa algo parecido cuando nos tratan como violadores del tango. Pero por más que hagamos otras músicas tocamos tango, somos respetuosos del género. Si hago tango es porque hay algo darwiniano, una espina dorsal que hace que algo sea tango. No voy a subvertir la espina dorsal. Quizás algún acorde se te escapa, de pos beatle, de pos Tom Waits que somos. Quizás a una persona que no conoce del género le ponés un tango mío, le decís que es de 1948, y lo puede creer. No estaría orgulloso de eso porque creo que tenemos que reflejar nuestra época. Pero no sacamos los pies del plato. Cuando Pablo Marchetti escribe décimas tiene una métrica perfecta y la rima perfecta. Claro, lo que está diciendo está en otro lugar, porque no puede ser purista.

-¿Cuánto influye lo generacional en lo que hacen, esas bandas de sonido de nuestra historia para que una chacarera de Acho parezca lisérgica o la banda de Alfredo suene a Manal, Led Zeppelin o el clima en vivo que parece de discos como Mama Said, de Lenny Kravitz?

Piro: – Creo que es importante el bagaje musical que traemos de nuestra adolescencia. Un punto de inflexión interesante porque ahí está la música de la película de tu vida. Este disco tiene que ver con la última parte de los años ochenta.

-¿Fue un gusto que te querías dar antes de avanzar hacía otro lugar?

Piro: -Creo que todo disco en vivo es un disco de síntesis. Pero no solamente por lo acumulado hasta hoy y como foto del presente. Tiene movimiento y apunta hacia una dirección. No me apresuraría a decir cuál es la próxima posta. Para mí la música es algo lúdico. Es interesante lo que decía Acho sobre la espina dorsal de una música y el hecho de no tergiversarla. Pero hay algo que viene con vos, con tu adolescencia, y con esa música de la película de tu vida que va a decantar naturalmente en donde lo apliques. Hay cosas que van a filtrarse por ahí.

Estol: -La percha es la percha. De un tango o de una chacarera, aunque tenga una guitarra eléctrica con ebow. ¿Por qué tiene que ser con una orquesta típica si podés tocar un tango con un ukelele y es un tango igual? No pasa nada. Las “décadas de oro” arruinan todo. Cuando lo popular pasa a masivo probablemente se pudre; la década de oro del tango posiblemente calcificó y momificó al tango. Creo que una de las grandes revoluciones que hicimos (más allá de lo estético, porque hay mil bandas y somos todos distintos) los que comenzamos a tocar tango en los noventa es que eso que no unió era la voluntad de decir “esto es nuestro”. Somos los que lo hacemos; tenemos 30 años y vamos a tocar con nuestra guitarrita para 20 personas. Después vemos si hay público o no. Pero no sigamos mostrando una postal que tiene ochenta años.

Piro: -Si a la música popular no te la apropias, no es popular. Creo que empezamos a reconocernos como movimiento de fines de los noventa cuando comenzamos a compartir no solamente espacios sino a cantar temas de otros. Los que cantó de Acho, por ejemplo. Eso a mi me enriqueció mucho. Y veo que otros músicos revisitan el repertorio actual. Nos enriquecemos, nos potenciamos y, por decantación, marcamos un corte generacional.

Estol: -Nuestra declaración política [la del grupo La Chicana] fue poner en nuestros dos primeros discos temas de Tape Rubin [uno de los principales letristas de finales de los noventa]. Y temas de Tata Cedrón con González Tuñón; y también nos fuimos a la Guardia Vieja a tocar temas de Villoldo. Esto no es un repollo. Un día me fui a la casa del Tape, que me enseñó un montón de cosas. Y hubo una postura de libertad. Porque era marginal, como lo fue en sus comienzos, podíamos decir cualquier cosa.

Por Mauro Apicella.

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TN | Alfredo Piro presenta #SerVivo

Antes de su show en el Caff, el artista habló con La Viola.

Alfredo Piro está presentando #SerVivo, su primer disco en vivo, que fue registrado durante las presentaciones de su disco Canciones usadas, y que cuenta con temas de su autoría y versiones de clásicos como Ana No Duerme de Almendra y Cuando Pase el Temblor, de Soda Stereo. Antes de tocar este viernes en el CAFF, habló con La Viola sobre este nuevo álbum.

Alfredo Piro - TN mayo 2018

La Viola: #SerVivo es una experiencia que abarca toda tu carrera, ¿cuánto trabajaste para traer tus primeras canciones al sonido actual de la banda?

Alfredo Piro: #SerVivo como todo disco en vivo puede ser considerado como disco de síntesis. Creo que no tiene la pretensión de ser totalitariamente “abarcativo”. Más bien te diría que está lo que no tenía que dejar de estar. Aquello que merecía ser revisitado con otra lectura. Paradójicamente uno de los estrenos del disco es “Extraños Amantes”, que es una nueva canción cuya línea melódica me viene acompañando desde hace muchísimos años cuando empezaba a cantar de adolescente con mi primer grupo “Sagrado Corazón”.

La Viola: Con el paso del tiempo uno hace evaluaciones respecto a su carrera, ¿te siguen representando las cosas que cantaste en tus primeros discos?

Alfredo Piro: En principio considero que un disco es un testimonio de época, lo cual no significa que haya discos que con el correr de los años se hayan transformado en atemporales e incluso imprescindibles para ser reescuchados en cualquier época. En el caso de mi propia obra, justamente #SerVivo propone una lectura diferente a muchos temas que fueron madurando con el paso del tiempo. “Cerca De Mí” -el hermosísimo tema de The Cure- lo grabé en uno de mis primeros discos y me sigue representando tanto como la versión del tango “Nada” hecha de una manera muy particular, casi como una balada. ¡Son temas que canto en vivo hace más de once años! En este caso significa brindar una nueva lectura a estos temas, potenciándolos con la formación de una banda de rock.

La Viola: Sos un artista que cruza diferentes estilos, ¿cómo decidiste volcarte al rock pese a tu raíz tanguera?

Alfredo Piro: La música popular no tiene fronteras ni es elitista. No considero que me haya volcado al rock, porque el rock siempre estuvo desde que me puse a cantar por primera vez. En tal caso, mi propósito como cantante y compositor es ensanchar el camino y beber de otras fuentes que convergen en un cancionero popular como en el caso del tango o del rock. Ocurre que este trabajo hoy se encuentra descatalogado y por ende no se lo conoce demasiado. Nunca estuve plantado dentro de una plataforma ortodoxa en el tango. La raíz tanguera seguramente se encuentra a primera vista por asociación familiar, pero el tango siempre estuvo en mi caso también por elección. La cruza de estilos quizás sea generada por mi propia curiosidad como intérprete. Creo que “el estilo” es el propio artista, no un rótulo de mercado.

La Viola: ¿Cómo decidiste los covers a incluir en el álbum?

Alfredo Piro: Este disco fue concebido estratégicamente con un criterio artístico: seleccionar cada tema para el vivo pensándolo como si fuera un trabajo para un disco concebido en un estudio de grabación. Para mi #SerVivo significa la posibilidad de mostrar nuevas versiones de temas grabados en trabajos anteriores, como también darle lugar a temas que por alguna u otra razón nunca entraron en otros discos. Cuando empecé a ver los temas, algunas ideas eran demasiado eléctricas. La versión de “Polvos De Una Relacion” de Virus tenía que sonar con la carga energética de banda que está de manifiesto en la grabación. Hay casos de algunos temas en particular, como “Cuando Pase El Temblor”, que yo venía cantándolo desde hace muchos años en vivo. No entro en “Canciones Usadas” porque al productor no le pareció oportuno darle lugar en el disco justo en el momento en el que falleció Gustavo Cerati y generar especulaciones comerciales que nunca hubo. Ahora grabada se la siente muy viva. Se escucha cuando me alejo del micrófono y tomo la guitarra para cerrar la coda del tema con toda la banda. El caso de “Amanece En La Ruta” fue el pretexto para cantarla junto a Miguel Zavaleta. Es una hermosísima canción con una de las melodías más maravillosas del rock argentino. Yo no considero que sean “covers”, sino que son versiones personales de temas de rock argentino. Hay un proceso de creación.

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Binomio perfecto | Alfredo Piro presenta su primer disco en vivo #SERVIVO

El cantante, guitarrista y compositor ALFREDO PIRO presenta #SERVIVO, su nuevo trabajo discográfico y el primero en vivo, registrado en el Club Atlético Fernández Fierro -CAFF- en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

PRESENTACION: VIERNES 11 DE MAYO A LAS 21 EN EL CAFF
#SerVivo: Alfredo Piro (Voz y guitarras); Federico Ghazarossian (Contrabajo); Juan C Marioni (Guitarra eléctrica y coros); Gaston Carlos (Bateria) y Carlos Filipo (Direccion musical y guitarras) – Artistas Invitados

#SERVIVO –el octavo disco en la carrera de Alfredo- atesora y marca su recorrido con una formación de banda de más de cinco años, y reúne temas nuevos tales como “Extraños Amantes” (primer video y corte de difusión); otras composiciones propias presentadas en nuevas y diferentes versiones: “Estrella De Bar” (segundo video y corte de difusión), “Domesticación Social” y “Esposo De Arena”; versiones inéditas, tocadas mucho en directo y nunca antes grabadas en estudio: “Polvos De Una Relación” (Virus), “Cuando Pase El Temblor” (Soda Stereo) y “Héroes Anónimos” (Metrópoli), y canciones con invitados de lujo, como Miguel Zavaleta (en “Amanece En La Ruta”) y Pablo Marchetti (en “Ropa Sucia”). Por supuesto que no falta la afiliación tanguera teñida de otras influencias: “Cambalache” (en tiempo de reggae) y “Nada” (transfigurada como una balada de rock) dan cuenta de eso.

#SERVIVO es el armado de todas las piezas del mapa musical de Alfredo: el intérprete de tango que canta rock y tracciona a “Close to me” (el cover de The Cure – con una pequeña cita a Zitarrosa) en clave de candombe. Es el autor y compositor que revisita mediante una nueva lectura su propia obra con la intención y el desafío de no repetirse. Si su disco anterior “Canciones Usadas” encerraba un concepto musicalmente austero y acústico, #SerVivo electrifica esas mismas canciones arriba de un escenario con una banda de tres guitarras, contrabajo eléctrico y batería (tal lo demuestra en “Ana No Duerme”, “Habitantes” y “Porque Hoy Nací”, que completan el álbum).
El disco es editado a través de Ultrapop, y cuenta con la dirección y los arreglos musicales del propio Alfredo Piro y de Carlos Filipo, quien además participó en primera guitarra acústica y coros, junto con Juan C Marioni en guitarra eléctrica, coros y solo en “Porque hoy nací”; Pablo Leone en contrabajo eléctrico y Agustín Barbieri en batería.

Este flamante material estará / ya está disponible en formato CD y digital a través de Spotify, iTunes, Apple Music y Deezer, y será presentado oficialmente el viernes 11 de mayo en el mismo lugar que lo vio nacer: el Club Atlético Fernández Fierro – CAFF.

#SerVivo, según Alfredo

#SerVivo es un testimonio de música en movimiento. Vibra y se mueve en directo. Es una fotografía auditiva del aquí y el ahora. El presente de mi música latente. Es estar por delante de los imprevistos. Es nuestro signo de los tiempos.
Atesora y marca un recorrido con una formación de banda de mas de cinco años. Pero es más presente que pasado. Y es hacia donde voy.
“#SerVivo” no es solo “estar vivo”, es tomar el riesgo de elegir ser.

Télam | Alfredo Piro en un emotivo homenaje al rock argentino

Bajo la atenta y rigurosa mirada de su estrellada madre Susana Rinaldi, (¡cuántas de ellas está necesitando la música y la cultura argentina!) el cantautor marplatense Alfredo Piro desenfundó de manera despojada varias gemas del rock argentino en un atrayente show en el bar temático Notorious del Barrio Norte porteño.

 

Alfredo, hijo de otro grande como Osvaldo Piro y hermano de la destacada cantante y compositora Ligia Piro, volvió a presentar, esta vez a dúo con el guitarrista Juan Marioni, su elogiado último disco “Canciones usadas”, al que describió como “una mirada para adentro, más que para atrás, de las canciones que más escuché entre los 15 y 18 años, al igual que gran parte de los adolescentes”.

Además, incluyó en el repertorio cuatro temas de su autoría: “Algo”, “El esposo de arena”, “Estrella de mar” y “Los heroinhumanos”, que el público recibió con beneplácito y sonoros aplausos.

Pero, tal como se esperaba, los momentos más emocionantes y de mayor receptividad llegaron de la mano de clásicos consagrados como “Ana no duerme”, del genial Luis Spinetta, que fue el que abrió la velada de una hora y media de duración.

Por Adrián Villegas

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Nuevo tema lanzado por Spotify: “Mercado Indio”.

Escuchá por Spotify el nuevo tema lanzado: “Mercado Indio” por Alfredo Piro.

La Nación | Alfredo Piro reinventa los temas que marcaron sus años de formación

El cantante de tango y de rock presenta mañana en el CAFF su nuevo álbum, en el que vuelve sobre composiciones de bandas de los años ochenta como Sumo, Virus, Los Redondos y La Sobrecarga, entre otras.

“Recuerdo los años 80 como una coyuntura vertiginosa. Sobre todo en la proyección de un pibe de catorce, quince años, como me pasó a mí. Un devenir explosivo del famoso destape posdictadura, una cultura libertaria. Todo estaba por descubrirse y todo parecía fantástico.”

Alfredo Piro acaba de editar un nuevo álbum, Canciones usadas, en donde revisita un puñado de canciones que marcaron su adolescencia, vivida en los vertiginosos años 80: “Una señal en el agua” (Don Cornelio y La Zona), “A veces llamo” (Fricción), “Pronta entrega” (Virus), “Ropa sucia” (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) y “Estallando desde el océano” (Sumo), entre otras.

Hijo de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, este cantor que supo ser referente del rejuvenecimiento del tango en los albores del nuevo milenio, viaja a su pasado para rescatar su esencia rockera en un disco despojado y sanguíneo que presentará mañana, en el CAFF, Sánchez de Bustamante 772, a partir de las 21.

“Al mismo tiempo a finales de la década recuerdo un desencanto por todo lo que hasta ayer había prometido ser mejor -continúa-. El horror de descubrir un pasado reciente, pletórico de centros clandestinos, torturas, y un presente acuciante de inestabilidad económica. La música entonces era un refugio y era un festejo cultural. Era claramente una cultura de ruptura. No me interesaba en ese entonces prestarle demasiada atención al rock del 70. El presente de esas bandas en ese entonces era un futuro hacia donde mirar. Hasta el 85 en las tapas de la revista Cantarock estaban Piero, Silvio Rodríguez, Alejandro Lerner? Hubo una sensación real de no future en ese pospunk porteño. Recuerdo quedarme totalmente subyugado la primera vez que escuché «Condenado», de La Sobrecarga, en el disco Mentirse y creerse, que comenzaba con el discurso de Alfonsín en el levantamiento carapintada de Semana Santa. Había algo de ruptura cultural y un desencanto muy glam frente a todo lo que pasaba.”

-Como intérprete, ¿cuál es la diferencia que encontrás en este repertorio con uno de tango más tradicional?

-Si un pibe de 20 años hoy se pusiera a indagar sobre aquellas canciones, seguramente haría un revisionismo tan exhaustivo como nos pasó a los cantantes y músicos de “tango” que fuimos emergentes en los años 90. Diferencias hay estilísticamente, tal vez. Pero en mi caso no hay antagonismos porque nunca me planté sobre un repertorio “tradicional”, categóricamente hablando. Justamente en el tango lo más tradicional lo abordé de una manera para nada convencional.

-Después de un inicio más ligado al tango, ¿por qué cambiaste el rumbo en los últimos años y te afianzaste como “cantor de rock”, si es que el término existe?

-Cantor? a secas, que en tal caso es mi oficio. No fue cambiar de ropaje, más bien fue como agrandar el placard, ja ja? El rumbo es la música popular argentina. En tal caso, el punto de partida fue el rock a mis 16 años, armando pequeños proyectos, cantando en bares y espacios contraculturales como Caras más Caras, el Parakultural, la disco Halley. Creo que se trata de un recorrido, no de un cambio. Tanto el rock como el tango son dos culturas. Son prácticas vivenciales, no sólo géneros musicales. Amo el rock, consumo rock, compro discos de rock, libros, fotografías, muñecos de músicos de bandas, voy a recitales. No existen antagonismos entre uno y otro género. Ocurre que el tango tiene que ver con nuestra identidad. Hablo no sólo de mi propia identidad por raigambre familiar, sino de nuestra identidad como argentinos. El tango también a mí me permitió profesionalizarme, poder viajar por el mundo, cantar en festivales, en teatros maravillosos, en comedias musicales. Pero nunca me planté sobre una ortodoxia, ni tanguera ni mucho menos rockera. “Escucho un tango o un rock y presiento que soy yo”, cantaba Charly García por el año 1982.

-¿Qué creés que cambió en los 90 para que un joven como vos, que se crió en el rock de los 80, prefiera el tango como expresión primaria?

-Varias cosas. En primer lugar el que cambió indudablemente fui yo, adentrándome en la adultez a principio de los años 90. Agreguemos que si el contexto de época cambia, uno termina cambiando mucho más también. En los 90 se aburguesó todo. La convertibilidad hizo creer a más de uno que asistíamos a un Primer Mundo que era de cartón. Los referentes en el rock dejaron de generarme curiosidad. En lugar de proponer un riesgo artístico, se discutía qué banda era más genuina, original y “nacional”. Ahí se empezó a polemizar la cosa. Una gran cantidad de público creyó que podía ser parte del show asistiendo con bengalas y banderas a los conciertos y viendo a sus ídolos como iguales a ellos. Por otra parte, el tango significaba toda una cultura que no le correspondía a un pibe de 23 años. El tango te esperaba a los 40, dice la máxima popular. ¿Y por qué tengo que esperar a que el tango me tome por asalto a los 40 recién? Esa chatura musical en el rock masivo de los 90 puso en alerta mi instinto de búsqueda en otros espacios. Tomé el desafío no correspondido generacionalmente y me adentré en las aguas tangueras.

-¿Creés que la escena del nuevo tango de fines de los 90 es al tango lo que la de aquella escena de los 80 de Sumo, Redondos, Fricción, Don Cornelio es al rock?

-Efectivamente, lo contracultural, la resistencia cultural que implosionó en los 80 en el rock, en la segunda mitad de la década de los 90, se dio con el tango. Pero el contexto fue totalmente diferente y los espacios, en el caso de la generación de los 90 en el tango, fueron autogenerados por los propios artistas. Los músicos abrieron milongas, clubes, se autogestionaron sus giras. Mi generación tomó nota de aquella receta contracultural de los 80 para aplicarla varios años después. No esperar a que las cosas resulten dadas, ni por el Estado ni por un tercero. Lo que no existe, construirlo, y si no hay lugar para vos, tenés que crear entonces tu propio espacio.

-En los últimos años hubo varias agrupaciones que llevaron las letras del Indio Solari al tango. ¿Cuál es para vos el rockero más tanguero?

-Me llama la atención lo del Indio Solari, porque por ejemplo me resulta mucho más evidente y explícito el tango en Javier Martínez o en Moris y ni que hablar en Spinetta. Pero para el caso está muy bien que se dé y es muy saludable. El Indio Solari tiene una lírica muy rica, pero denotó cierta pereza en la búsqueda de algunos artistas al momento de abrevar en otras fuentes. A mí me resulta mucho más interesante cuando esos límites que vos señalás están un poco borroneados y categóricamente un artista no ancla en ningún género en particular, sino que él mismo es su propio género. Daniel Melingo tiene mucho de eso y es el que más me gusta. Nadie puede encasillarlo en una batea de rock o de tango. Incomodar, generar preguntas y sobre todo mostrar nuevos caminos. Eso es lo que hace un verdadero artista.

Por Sebastián Ramos. La Nación Espectáculos.
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alfredopiro-lanacion-29-07-2016

La Nación | Aquellas grandes canciones del rock nacional reversionadas por Alfredo Piro

El tanguero más rockero de su generación lanza un disco con versiones de temas de Don Cornelio, Almendra, Fricción, Suéter y los Redonditos de Ricota, entre otros.

“Con el Chino Laborde de la Fernández Fierro siempre decíamos que en los ochenta, una década en la que el género estaba en la debacle, los tangos los escribieron grupos como Fricción, Fito Páez y Don Cornelio”, explicaba Alfredo Piro, criado en una casa de tangueros como Susana Rinaldi y Osvaldo Piro. En ese intercambio entre el tango y el rock, Piro se ubicó como un rebelde dentro del género. Su vínculo con el rock, sobre todo de los ochenta, estuvo presente a lo largo de su trayectoria y se hizo visible en el disco El tiempo de los necios (2014) producido artísticamente por Richard Coleman (Fricción, Los 7 Deflines, Soda Stereo). De alguna manera e músico rescata aquella estética oscura de bandas como Pequeña Orquesta Reincidentes que, también, se atrevieron a versionar himnos como “Raros peinados nuevos” de Charly García.

Con el flamante Canciones usadas, Alfredo Piro hace una revisión de su formación rockera y edita un álbum donde reversiona con potencia y originalidad acústica obras del dark criollo como “Una señal en el agua” de Don Cornelio y la Zona; “Pronta entrega” de Virus; “Estallando desde el océano” de Sumo o “Ropa sucia”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que trazan su visión sobre la época en la que salía escuchar bandas en su juventud. En el disco, Piro también rescata perlas del primer rock nacional cuando incursiona en nuevas versiones de “Ana no duerme” de Almendra y el himno “Porque hoy nací” de Manal. El lanzamiento de su nuevo disco coincide con el estreno del video de “Habitantes”, una exquisita versión del tema de Daniel Melero (Los Encargados), otro de sus héroes de los ochenta junto a Richard Coleman y Gustavo Cerati, a quien esta dedicado su nuevo disco.

Si bien Fabiana Cantilo había lanzado Inconsciente colectivo , un disco de versiones que tuvo una gran llegada en el público local, este trabajo se diferencia por la voz cavernosa de Piro, que le sigue dando un tinte oscuro, como un Nick Cave criollo, a esas canciones más ásperas que formaron los años posteriores a la primavera alfonsinista. Este es un disco que habla de la identidad de un artista de la nueva escena de tango que no tiene contradicciones cuando tiene que reversionar la banda de sonido de su adolescencia. “Hay una afinidad estética que termina uniendo mundos que parecen antagónicos. Estoy seguro de que si Nick Cave conociera a Zitarrosa, alucinaría. Para nosotros no hay rivalidad entre tango y rock, quizá porque venimos de una generación que asomó al tango en la segunda mitad de los noventa y que se crió escuchando mucho rock y los tangos lunfardos y prostibularios de Edmundo Rivero. Entonces no tenemos esa antinomia”, afirma.

Por Gabriel Plaza. La Nación Espectáculos.
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alfredopiro-lanacion-16-11-2016

Alfredo Piro presenta su nuevo disco Canciones usadas

En vivo: sábado 30 de julio, 21.30 horas, CAFF, Bustamante 772. Entradas $200 y $250 (con disco).

El cantante Alfredo Piro lanza su séptimo cd Canciones usadas (distribuye Ultrapop) integrado por personales versiones de nueve temas del rock nacional. Canciones usadas cuenta con Alfredo Piro en voz, guitarra acústica y producción ejecutiva; Carlos Filipo en guitarra criolla y dirección musical; Juan C. Marioni en guitarra eléctrica y Pelu Romero en percusión, ambient y producción artística. Los arreglos son de Piro y Filipo.

Dice Alfredo Piro: “Este disco habla más de mí que del rock argentino. Revisito este puñado de canciones de una manera despojada, sin mucho trabajo de post producción ni arreglos sofisticados. Podrían ser canciones en estado puro, antes de ser procesadas, capturadas con la misma impronta con la que se gestaron en un living. Yo las veo como un fresco de mi adolescencia. Lo particular es que a todos estos artistas (salvo Manal y Almendra, por razones generacionales) los vi en vivo. Siento que las canciones que llevás como insignia durante toda tu vida son aquellas que escuchaste entre tus 15 y 18 años. Estas canciones fueron bastante usadas y cantadas en mi adolescencia, revista “CantaRock” y “Toco & Canto” de por medio. Al revés de lo que se supone, el tango vino mucho después en mi vida: primero experimenté recitales de Soda en el Astros, Fricción en Caras Más Caras, Don Cornelio en Prix D´Ami, Spinetta en el Velódromo, Violadores en Cemento, Los Encargados en el Santa María, Virus en Obras, que dejaron una marca indeleble en mí. No hay una mirada nostálgica en este disco. Es un mirar para adentro más que un mirar para atrás”.

Las nueve canciones que componen Canciones usadas son: Ana no duerme (Luis Alberto Spinetta- Almendra); Habitantes (Daniel Melero); Una señal en el agua (Palo Pandolfo – Don Cornelio y La Zona); Porque hoy nací (Javier Martinez – Manal); Amanece en la ruta (Miguel Zabaleta – Sueter); A veces llamo (Richard Coleman – Fricción); Pronta entrega (Federico y Julio Moura – Virus); Ropa sucia (Carlos “Indio” Solari y Eduardo “Skay” Beilinson – Redonditos de Ricota); Estallando desde el océano (R. Pettinato, D. Arnedo, R. Mollo, G. Daffunchio y L. Prodan – Sumo), más Mercado Indio de Los Violadores que será subida a las plataformas digitales como corte luego del lanzamiento del disco. Este repertorio es el resultado de un trabajo en conjunto con Pelu Romero (productor de Kevin Johansen, Me Darás Mil Hijos, Falsos Profetas, entre otros).

Los arreglos musicales son de Piro junto a Carlos Filipo, con quien Alfredo viene trabajando hace muchos años. El disco fue grabado en el estudio de Pablo Nelken (Kenobi Estudios), ingeniero de sonido que ha trabajado con artistas de la talla de Soda Stereo, Violadores, Illya Kuryaki y los Utopians. Las fotografías son del mítico fotógrafo del rock argentino de los años ochenta, Carlos “Aspix” Giustino, y el mastering estuvo a cargo de Andrés Mayo. El primer corte del disco es “Habitantes” y su video fue realizado por Planetharia.

En la presentación del disco del sábado 30 de julio en el CAFF, Alfredo Piro (voz y guitarra electroacústica) estará acompañado por Carlos Filipo en guitarra y dirección musical; Juan C. Marioni en guitarras acústicas y eléctricas, Federico Ghazarossian en contrabajo y Gastón Carlos en percusión, y habrá artistas invitados.

BREVE BIO ALFREDO PIRO: nacido en Mar del Plata el 3 de marzo de 1973, es cantante con formación actoral. Han sido sus maestros de canto Oscar Ferrari, Jacqueline Sigaut, África De Retes y Susana Naidich. Estudió actuación con Luis Agustoni. Comenzó profesionalmente como cantante de tango y de música popular en el año 1996 junto a su madre, Susana Rinaldi en el Teatro Radio City de la ciudad de Mar del Plata. En Buenos Aires debutó en el Teatro Nacional Cervantes como cantante invitado de la Orquesta Nacional de Música Argentina, Juan de Dios Filiberto con dirección musical de su padre, Osvaldo Piro. Se forjó como cantante con el acompañamiento musical de Aníbal Arias, Hernán Reinaudo, Esteban Morgado, Bartolomé Palermo, Marcelo Sanjurjo, Carlos Filipo y Juan Esteban Cuacci. Fue cantante invitado de la Orquesta Nacional de Música Argentina, actuando en algunas de las salas más importantes del mundo como La Sorbona de París y el teatro Royal de Estocolmo. Protagonizó junto a Walter “Chino” Laborde y Javier “El Cardenal” Domínguez el espectáculo “Cantor de tangos”. Actuó junto a Guillermo Fernández y Florencia Peña en el musical “Romance del Romeo y la Julieta”. Protagonizó el musical “Entre putas y chorros” de Julián Centeya en el Teatro Moliere. La Orquesta del Maestro Leopoldo Federico, La Orquesta de Música Argentina, Juan de Dios Filiberto bajo la dirección de Atilio Stampone, la Orquesta del Tango de la ciudad de Buenos Aires con los maestros Raúl Garello y Carlos García, la Orquesta de música ciudadana de la ciudad de Córdoba con dirección del Maestro Osvaldo Piro, el Sexteto Mayor, La Chicana, Tangoloco y Altertango han sido algunas de las agrupaciones del tango que lo han convocado como cantante invitado. También ha cantado a dúo junto a Teresa Parodi, Ligia Piro, Richard Coleman, Horacio Molina, Dolores Solá, Lidia Borda, Rubén Juárez, Javier Calamaro, Palo Pandolfo, María Volonté y Ariel Ardit, entre otros. Fue convocado para cantar en la Feria internacional Expo Shanghai 2010 en China. En cine participó en la película “La cantante de tango” (Bélgica-Argentina) dirigida por Diego Martínez Vignatti y grabó el tema central de la película “Las chicas del tercero” de Maxi Pelosi, protagonizada por Betiana Blum y Lucrecia Capello. En televisión integró el staff del programa “Sarpando Tangos” de Canal 7. Fue convocado en diversas producciones discográficas, participando principalmente como artista invitado en los discos “Vientos del sur” de Elena Roger, “Buenosaurios” de Acho Estol, “De gitanos y tangueros” de Guillermo Fernández”, “Baby” de Ligia Piro, “En vivo en 36 Billares” de Esteban Morgado, “Los 70 de Gardel” de Bartolomé Palermo Trío y “Los cantantes” de la radio FM La 2×4 entre otros. En 2011 produjo artísticamente a Leopoldo Federico y Susana Rinaldi en el disco “Vos & yo” nominado a los Premios Grammy y ganador como mejor disco de Tango en los Premios Gardel. En el año 2012 realizó una gira de 37 días por Corea del Sur compartiendo escena con artistas destacados como Lidia Borda, Mavi Díaz, La Chicana y Bajofondo. En diciembre el diario Pagina 12 seleccionó su cd “Una vuelta más” como uno de los discos destacados del año. En el año 2015 fue invitado a participar como representante de la cultura argentina en la Feria Internacional Expo Milano. Hasta la actualidad lleva editados y producidos siete discos: “Bien debute” (1998); “Segundas intenciones” (2004), “…Oír de noche” (2007), “Guitarra Negra”; “Milongas de la A a la Z” (2010); “Una vuelta más” (2012); “El Tiempo de los Necios” (2014, del cual es intérprete y autor de todos los temas) y su última producción “Canciones Usadas” (2016).

Marta del Pino

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Diario Z | Alfredo Piro: “Siento que parí mi primer disco”.

El tiempo de los necios se acerca al rock, con canciones propias y producción de Richard Coleman.

Hijo de enormes ar­tistas –Osvaldo Piro y Susana Rinaldi–, el tanguero Alfre­do Piro va ya por su sexta pla­ca. Pero ésta se parece poco a las anteriores porque ahora Piro se acercó dicididamente al rock y al pop. “Durante muchísimos años, anclado con ambas pa­tas en el tango, tenía el prejui­cio que me provocaba el género: anacronismo de “¿a qué le escri­bo? ¿a las ligustrinas y madre­selvas?”, explica y sigue: “Has­ta que circustancialmente fuera del país me agarró un extraña­zo muy tanguero que, paradó­jicamente, me llevó a escribir. Sin guitarra, grababa las me­lodías en el celular, luego las transcribía y colocaba las síla­bas. Fue casi un ejercicio psi­coanalítico: tenía que sacar lo que debía salir, sin impor­tarme el género. Así nacieron estas canciones “desgenera­das”.

¿Cómo definís este disco?

Tengo la plena sensación de es­tar pariendo mi primer disco. Me presenta como autor y compo­sitor, además de intérprete. Por eso le tengo particular cariño y es el que me proyecta más firme­mente. Un trabajo de solista con banda –con la que labu­ro hace casi tres años y defendemos las can­ciones en vivo– dirigi­dos musicalmente por Carlos Filippo. Tal vez fruto de mi conven­cimiento de que los actos individuales no son revoluciona­rios. Asimismo, me desmarco del tango con la plena con­vicción de soltar amarras en las aguas de la música popular: Troilo, Yupan­qui, Spinetta, Charly, y por supuesto Piazzo­lla que –por suer­te como para tan­tos– fue la primera puerta de acceso al tango. Para mi gene­ración fue un desafío tomar un reper­torio supuestamente anacrónico e ir hasta el hueso.

¿Por qué le pusiste El Tiempo de los necios?

Es uno de mis dos temas más longevos (el resto es cosecha 2012/13). Lo escribí cuando te­nía 16 años. Creo que los eufe­mismos que entonces utilizaba como recursos pueden resul­tarme hasta anacrónicos. Pero el tiempo de los necios es una constante: cada tiempo tiene los suyos.

¿Cómo es tu método creativo?

Mi base es la constancia y la con­fianza en el trabajo, la persisten­cia en el estudio, buscar la exce­lencia, no la perfección. Creer en lo que uno hace más allá de los necios que te ponen palos y pie­dras en el camino.

¿Así llegaste a Richard Cole­man, que es el productor ar­tístico del disco?

Cuando escribí El tiempo…, en los 80, estaba muy de moda la novela La conju­ra de los necios, de John Kennedy Toole, y Fricción, la banda que lideraba Co­leman, representaba la van­guardia. El trabajo con él fue impresionante, por ser mi pri­mer gran referente en la músi­ca, cierra el círculo de sentirlo mi primer disco.

¿Qué heredaste artística­mente de tus padres?

En primer lugar los admiro por su plena convicción, constancia y rigurosa profesionalidad. De mi padre tengo, tal vez, ese andar cansino pero firme, su bajo per­fil. Mi madre se ocupa de todos los detalles mucho antes de que se abra el telón. Eso para mí es un gran aprendizaje y la defini­ción más acabada del artista. En cuanto a Ligia, somos hermanos de sangre. Musicalmente tran­sitamos caminos distintos, pero siempre supimos reencontrar­nos. Tenemos la complicidad de ir a vernos en cada show, y nos emociona mucho cantar juntos. Incluso, para su disco Oír de no­che grabé una versión de “Pe­queña” (de Maderna y Homero Espósito) que le hice, como tra­je a su medida, en tiempo de ja­zz-vals.

¿Buenos Aires sigue sonando a Piazzolla?

¡Claro! El movimiento musical de la ciudad, de arrebato te remite a él. Obviamente, hoy acompañado de otros ritmos, como el rock. Ese antagonismo dejó de existir.

¿Ya pensás en tu próximo CD?

Lo tengo en la cabeza. Ya estrené unos temas nuevos con la banda.

¿Con quién te gustaría cantar?

Respuesta tanguera, por la om­nipresencia de los muertos en el tango: con Rivero, Troilo. También con Sinatra, aunque creo que me quedaría mudo.

Por Norma Rossi.

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